¿Te gusta contar historias? Elige tu objetivo Canon

La fotografía es arte, comunicación, creación. Es ilimitada e infinita, pues existen tantas fotografías como ideas o pensamientos podamos proyectar en nuestra imaginación. Tras muchos años siendo una apasionada de la fotografía, decidí dar el “gran salto” de las compactas a las réflex.

Una vez me introduje en el universo de las réflex, concretamente de la mano de Canon, descubrí que todas las imágenes vistas y soñadas (hasta el momento, tan sólo mínimamente alcanzables con la ayuda de Photoshop) eran posibles si contaba con algo de práctica y los objetivos adecuados para cada situación o idea.

Sin lugar a dudas, la amplia oferta y, aún más importante, la gran calidad que ofrece la marca Canon en este sentido, ha sido siempre una máxima a la hora de apostar por un objetivo o lente, y, por el momento, no hay queja…

Después de haber utilizado durante un tiempo los objetivos del típico “kit para principiantes”, todos con focales de zoom, como es el 18-55 is, o el 55-250 is, decidí apostar por un objetivo de focal fija. El principal motivo fue mi interés, cada vez mayor, por adentrarme en el mundo del retrato. Para ello buscaba un objetivo con gran luminosidad que me permitiera conseguir desenfoques espectaculares y a su vez gran nitidez en las imágenes. Y así, leyendo artículos de opinión, críticas de usuarios, y contrastando todo ello con fotografías publicadas en blogs de fotografía, conocí al fabuloso EF 50 mm f/1,8 II.

Es un objetivo muy ligero y ofrece gran calidad y nitidez en todas las distancias de enfoque. Su máxima abertura permite lograr excelentes resultados con poca luz, por no hablar de los elegantes efectos bokeh que con él se pueden crear. El equilibrio de color y contraste  que proporciona es igualmente extraordinario. Por otra parte, es bastante probable que su aspecto (casi de juguete) y construcción simple, de plástico puro, puedan “echar para atrás” a primera vista, pero una vez realizados un par de disparos con él, no cabrá duda de que es un grandísimo objetivo, y a un precio inmejorable.

Un objetivo con focal de zoom y con esta luminosidad, elevaría el precio como mínimo diez veces más. Además, un plus para este tipo de objetivos es que dan mucho juego. Me explico: estamos tan acostumbrados y acomodados a los objetivos con zoom, que muchas veces tendemos a quedarnos en el sitio y dejar que nuestro zoom nos lleve donde queramos. Con un objetivo de focal fija tendremos que movernos; nos hará acercarnos al objeto/sujeto que queremos inmortalizar y alejarnos de él, buscaremos ángulos más interesantes, haciendo todo ello de la fotografía una experiencia más divertida, si cabe.

Es por tanto para mí, un imprescindible. Un objetivo con una relación calidad/precio insuperable hasta el momento que nos ofrecerá unas imágenes de película como la siguiente.

En la página web de Canon podrás encontrar toda la información de los objetivos que ofrecen e informarte mejor de cada uno de ellos.

Además para más información puedes consultar los tutoriales:
Introducción: http://www.canon.es/objetivosEF/?deepLinkType=tutorial&deepLinkID=tutorial_0
Macro: http://www.canon.es/objetivosEF/?deepLinkType=tutorial&deepLinkID=tutorial_1
Paisaje: http://www.canon.es/objetivosEF/?deepLinkType=tutorial&deepLinkID=tutorial_2
Retrato: http://www.canon.es/objetivosEF/?deepLinkType=tutorial&deepLinkID=tutorial_3
Deportes y Naturaleza: http://www.canon.es/objetivosEF/?deepLinkType=tutorial&deepLinkID=tutorial_4

3 comentarios en “¿Te gusta contar historias? Elige tu objetivo Canon”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. @Mai, de acuerdo en parte contigo por lo siguiente: apartando marcas, etc (tengo Canon), la réflex es un mundo aparte, te da esa experimentación, ángulos y visión que con otras resulta más complicado PERO…(siempre hay un «pero»), en mi caso tras algunos años con réflex (Canon 350D uyyyyyyyyy), con viajes encima, he llegado a un punto en que sopeso la comodidad de un viaje a tener que cargar con todo el trasto. Me he dado cuenta que también se ha convertido en mis viajes en un «lastre» en el buen sentido de la palabra, a veces me siento agotado de llevarla encima durante tanto tiempo, llevar en la maleta tantas cosas, que prefiero dejarla aparcada en casa y lo más cómico es que hace 3 años no me hubiera imaginado un viaje sin ella (y sus complementos).
    Este último viaje de verano que acabo de hacer al Algarve Portugués tomé la difícil decisión de dejarla en casa, sólo quería disfrutar del sol y la playa…y fue lo mejor que pude hacer, ahora comprendo que hay situaciones de situaciones pq antes era una especie de «esclavo» de mi réflex la cual no me dejaba disfrutar de momentos inolvidables.
    En este viaje, sólo me llevé mi iPhone:

    http://cl.ly/38282R3h36180z0Z1q1h

    y creo que mereció la pena dentro de lo que cabe.

    Saludos

  3. @Fernando, Muy de acuerdo contigo. En el caso de los viajes toca priorizar. Yo, por ejemplo, estuve este verano por la Costa Brava, y sólo llevé conmigo la réflex algunos días. En bastantes excursiones renuncié a ella llevando sin embargo la compacta pequeñita; así que -al igual que tú- disfruté de las calas, inmortalizando algún que otro momento especial, pero sin cargar con todo el equipo. Y es que por mucho que nos guste la fotografía, en mi opinión tampoco es positivo sacrificar los demás hobbies y placeres por conseguir «la foto» del lugar. Por suerte, podemos elegir muchos más momentos en los que disfrutar de la fotografía que no están reñidos con el relax e incluso, si así lo decidimos, que no estén relacionados con nuestros viajes. De hecho, el objetivo del que hablo en el post, encaja totalmente con este propósito; lo encuentro genial para situaciones más meditadas, menos espontáneas que las que pueden surgir en un viaje.
    Un saludo!

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