Review KDE: Artwork y personalización (I)

Hasta hace unos años se decía que Linux era feo. Y con mucha razón. Las empresas y comunidades de desarrolladores han dejado de lado el tema de la interfaz hasta hace pocos años. Proyectos como el de KDE han sido los encargados de desacreditar por completo este lastre de las interfaces gráficas en Linux y BSD.

A día de hoy, KDE participa en una competición directa con los entornos más sofisticados del mundo del software. Ha sido increible que hayan pasado de la versión 4.0, una versión que no se debería de catalogar ni de Alpha, a la versión 4.6: la belleza, elegancia y sofisticación jamás plasmadas en una interfaz gráfica.

En primer lugar, mostraros el escritorio que encontraréis por defecto al inicar sesión por primera vez:

Impresionante, ¿verdad?

Soy amante de las transparencias pero eso si, hasta cierto punto. Es decir, rechazo de plano una interfaz que contenga demasiadas transparencias. El panel, algún gadget transparente y poco más son suficientes para dar un toque de elegancia sin llegar a avasallar. Windows 7 anda ahí ahí en el límite.

El wallpaper y el tema que vienen por defecto me parecen muy acertados. Además, el panel ya viene con la opción Blur (desenfoque) activada, algo que se agradece a la hora de gestionar mensajes del notificador o del montador de dispositivos. Asimismo, nos encontramos con iconos monocromáticos en la bandeja del sistema que dan un toque elegantísimo. Lástima que no funcione con algunas aplicaciones de terceros aunque se está solventando el problema.

Descargarnos wallpapers o temas ya no será un problema pues lo podremos hacer desde el propio entorno sin necesidad de utilizar el buscador. Algo útil para las personas primerizas. Con una lista de temas, solo tendremos que seleccionar el que deseemos y dar click en instalar. Incluye funcionalidades de Windows7 como los clásicos tasks con la posibilidad de seleccionar la ventana que deseemos desde la previsulaización de esta.

La navegación por el visor de carpetas ha mejorado bastante haciendo esta mucho más suave y delicada sin ser tan brusca como lo era anteriormente.


En lo que respecta a la personalización, podría escribir varios post dedicado exclusivamente a ello. Y es que aquí es donde nuestra imaginación deja de tener barreras. Una buena forma de resumir esta parte es la de que podemos modificar cada pixel de la pantalla de nuestro monitor. Y como suelen decir, unas imagenes valen más que mil palabras:

En definitva, un gran escritorio que como habéis visto viene a dar guerra. Evidentemente no se ha visto todo acerca de la personalización. Se pueden combinar varios temas como en Gnome y graduar a nuestro gusto más de una veintena de efectos de escritorio, modificar cada plasmoide, inclusive el panel entre otras cosas más.

Y vosotros, ¿que pensáis acerca del aspecto de KDE?

2 comentarios en “Review KDE: Artwork y personalización (I)”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Guau, probé KDE 4.3 (o 4.2, no recuerdo) pero no pasó de un día, y mira que me dio buena impresión, pero prefería seguir con GNOME. Pero después de ver el artículo, me estan entrando muchas ganas de probar esta nueva versión. Espero que en los siguientes «capítulos» profundices un poco más, porque pinta muy bien.

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